Pues yo no le querría ni regalado ni le cambiaría por mi Tonic 23, de verdad. Gastos, falta de espacio donde meterle en los puertos, imposibilidad de manejarlo en solitario, sobre todo en los puertos, pérdida de contacto con el mar... navegaría menos que ahora, eso seguro. Sin olvidar que te conviertes en carne de cañón de los que viven de sablear a los propietarios de veleros.
La vuelta a España en un Tonic 23:
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