Entro en la gasolinera habitual (de carretera) al lado de mi trabajo y me compro uno de esos bidones rojos de 5 litros para gasolina con todas sus homologaciones y bendiciones
urbi et orbe. El dependiente te me cobra el bidón (5€) mas 2€ de la pegatina...
- perdona, ¿que pegatina?
- si la pegatina obligatoria para poner en la garrafa indicando que llevas productos inflamables
- No, lo siento, no quiero la pegatina. Y menos a 2€. Me parece un sablazo.
- Pues entonces no puedo venderte la garrafa.
-

Y si no la quiero para gasofa, ni para diesel... voy a usarla para mezclar calimotxo
- ...
Al final me vende la garrafa y me regala la pegatina de las narices, que no sin cierto enojo se afana en colocar en el lateral de la garrafa. Entonces salimos, me llena el coche y de paso, ya que voy tope legal, le digo que me llene la garrafa... al acabar unas gotitas caen de la boca de la mangera y arrollan por el borde de mi flamante garrafa humedeciendo la superpegatinaquetecagasconformealalegislacionvigen te y disolviendo su superpegamentosuperhomologado... así que antes de que me diese tiempo a cerrar el tapon de la garrafa el adhesivo en cuestion (valorado en 2€) yace en el suelo de la gasolinera ante la estupefacta mirada del gasolinero... y no lo voy a negar, una sonrisilla de "ya te lo dije" en mi cara.
