
Al hilo de las acepciones de los términos: gracias a que muchos términos de nuestra lengua, o de esta lengua, son polisémicos, tenemos la fortuna de emplear unos y no otros, sobre todo cuando nuestro escrito no es de carácter científico. Podría haberse traducido, en lugar de "Simbad el marino", "Simbad el navegante" o "Simbad el marinero", o "Simbad el piloto"...
Fijaos que en política, cuando no se quieren decir las cosas claras, se usan circunloquios, sinónimos muy dudosos, vaguedades...
Los escritores no usan el lenguaje en sentido científico, sino literario. Y además el sentido habitual de los términos no es fijo, cambia con el tiempo, incluso se emplean términos nuevos que antes no existían o se consideraban incorrectos. Que recuerde ahora, a bote pronto, se emplea mucho visualizar en lugar de ver, explosionar en lugar de explotar...
