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Predeterminado Re: Los puñeteros vientos

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Originalmente publicado por enric rosello Ver mensaje
El viaje de Colón no respondió a la suerte. Tanto él como todos los navegantes oceánicos del S XV conocían perfectamente los vientos dominantes en el Atlántico y los utilizaban tanto para bajar y subir por las costas de África como para llegar a los países nórdicos. Tanto Colón como los Pinzón hicieron un viaje de isa perfecto en ruta y fechas. Sabían muy bien donde iban. Y de vuelta llegaron a destino sin mayor problema por la ruta adecuada.
Remontar el Atlántico desde el cabo Buena Esperanza, doblado por primera vez por los europeos en 1488, obligaba (y hoy sigue obligando) a prácticamente ir a buscar las costas brasileñas en busca de los Alisios y luego seguir hacia el norte antes de virar hacia Europa. Era una ruta muy conocida y lo más fácil es que más de uno ya conociera la existencia de tierras al oeste.
Con los portugueses dominando la ruta a las Indias rodeando África y los musulmanes cortando la Ruta de la Seda por tierra, a la Corona de Castilla solo le quedaba la opción de ir por el oeste. El viaje que planteaba Colón para llegar a las Indias por mar era descabellado. Todos los sabios de la Corte conocían la verdadera forma y dimensión de la tierra y la autonomía de las carabelas era insuficiente para cruzar el Atlántico y el Pacífico de una tacada hasta Japón. Contar con un posible avituallamiento en las islas Antilias (ya cartografiadas en algunos mapas anteriores al descubrimiento) era una quimera. Y el paso que Colón decía que había por "Panamá" era inexistente, como así se demostró tras las primeras conversaciones con los indios. De hecho, Colón nunca llegó a pisar el continente.
Desde el punto de vista náutico, su proyecto de llegar a las Indias fue un completo fracaso. Pero unos pequeños avalorios de oro que llevaban los pobres indios que Colón se trajo de vuelta cambiaron el curso de la historia.
Colón fue un personaje oscuro como pocos. En vida nunca dejó ni que le retrataran y aun hoy se desconoce su origen y linaje exactos. ¿de qué o de quién se escondía?. Cómo pudo un experto navegante él cometer un error de distancia tan abultado?. ¿Fue realmente un error o un engaño premeditado?. El muy cabrón, al volver -en vez de arrumbar a Cádiz o a Vizcaya como los pinzones- se fue directamente a Lisboa a "venderle la moto" al rey Juan de Portugal, que la rechazó pues ya tenía su ruta montada por el sur. Todo y así, el rey portugués reclamó al Papa (y consiguió) una buena tajada del continente americano alegando que sus naves ya habían estado por allí.
Resumiendo una historia que me encanta: de suerte hubo poca, pero misterios, engaños, codicia y ambición hubo de sobras.

PD: Hablando de vientos, un vecino de amarre norteamericano me comentaba irónicamente que para navegar por el Mediterráneo no hacía falta GPS; el Windex siempre apunta al destino hacia donde quieres ir.

Muchas gracias por tus comentarios, apreciado enric rosello, que los respeto, pero me mantengo en lo anteriormente expuesto..

Esto que dije de la suerte con el viento en el primer viaje de Colón a América lo puse como mero ejemplo a unas sensaciones personales y no para hablar del Almirante.

Para hablar de la historia de la vida de Colón y de su tiempo político hay multitud de interpretaciones.

(Habrá que incluir esta última del historiador Jordi Bilbeny, director del Institut Nova Història que dice que era catalán; el Cristòfor Colom de toda la vida y que éste, en su viaje, no zarpó de Palos (Huelva) sino de Pals, que está en la comarca del bajo Ampurdán gironés y allí contrató a los hermanos Pinzones. Y lo hizo para más gloria enarbolando una senyera.)

Pero no hay que irse tan lejos, aquí en la Taberna hay varios hilos de este tema y algunos con mi puño y letra.

Pero ¿por qué lo dije?

Es cierto que se navegaba por el Atlántico y por los portugueses, que eran los mejores navegantes en esa época.

En 1341 habían redescubierto Las Canarias (que en 1479 cedieron a Castilla por el Tratado de Alcáçovas); en 1431 Las Azores; En 1452 Cabo Verde y el Golfo de Guinea y así iban avanzando tanto por el sur como por el norte, pero se adentraban en alta mar lo preciso. Le tenían terror.

Porque en el tenebroso océano vivían monstruos espantosos y aunque en las postrimerías del siglo XV mayoritariamente se creía que la tierra era redonda, nadie se había atrevido a comprobarlo y circulaba la creencia que si se rebasaba el mar de las Tinieblas se caería en un abismo.

Tenían los instrumentos necesarios para navegar en altura pues disponían de la brújula ,el astrolabio y un barco suficiente pero no disponían de cartografía

¿Cómo va a ver cartografía o datos de lo que se desconoce?

A lo más que llegaban era al Almagesto de Ptolomeo de nada menos que del siglo II de nuestra era; no olvidemos que estamos en la Edad Media donde la incultura reinaba por doquier.

En 1410 apareció la Imago Mundi de Pierre d’Ailly,más tarde los trabajos de Martín Behaim , del musulmán Alfaiyran y del florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli ,en los que se basó Colon, que indicaban erróneamente una distancia de 5.000 millas náuticas (9.000 kilómetros) entre China y Europa (en vez de los 11.500 reales)

No se sabía nada más porque hasta el siglo XVI no se creó una cartografía real.

Una vez apartados de las rutas conocidas,hacia el norte o hacia el sur, estaban solos ante el desconocido oeste. En el ignoto Mar de las Tinieblas.

(Existe la teoría del prenauta Alonso Sánchez, que yo comparto, que quizás le había chivado a Colón la certeza de la existencia de esas tierras americanas.)

Pero en esos barcos todo era nuevo, los vientos (tan fuertes, tan persistentes, tan invariables que algunos marineros pensaban que no regresarían jamás) los sargazos, la variación de la declinación magnética que de unos pocos grados pasaba de los veinte en el Caribe

Con lo que ahora sabemos, como dije, un viaje de ida y vuelta de América por esas fechas y esas rutas sería desaconsejable.

Soplarían con intensidad los vientos alisios y se aseguraría una travesía rápida pero con la certeza de encontrarse mal tiempo.

Sabemos hoy que cada año se producen en el Atlántico centro occidental varios ciclones de diversa entidad.

Unas veces son cuatro y otros hasta una docena. Vienen a demás puntualmente el primero entre junio y julio y se van encadenándose violentamente en agosto, septiembre y algunos temibles en octubre que los conocemos por el nombre que les ponen en los partes meteorológicos, pero cuando el agua se enfría ya no hay nada que temer; hay que esperar al siguiente año.

Bueno pues por las fechas de ida y de vuelta uno de esos ciclones tropicales le hubieran tenido que tocar a la expedición.

Pero no fue así.

Saludos enric
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enric rosello (27-08-2013), Mariñel (04-09-2013)