Yo estoy ahora mismo fondeado fuera del puerto de La Sabina, en Formentera. Parece que lo peor ha pasado. Pero en algunos momentos, ha sido impresionante. Los relámpagos eran continuos, pero la lluvia impedía tener referencias para ver sí garreábamos. No se cuanto viento hacia, pero el barco temblaba con cada racha. Una experiencia más.
