Hay otra manera de apreciar el cruce que es observar el fondo. Si es mar abierto no, pero si estamos cerca de la costa al cruzarnos con un barco, si vemos que avanza sobre el paisaje de detrás pasará él delante, si retrocede pasaremos nosotros y si el fondo se mantiene fijo vamos en rumbo de colisión.
Esta regla es muy útil navegando con corrientes muy fuertes, por ejemplo en un río, apunte hacia donde apunte nuestra proa, conoceremos nuestro rumbo real al contrastar puntos cercanos sobre un fondo más lejano. Si intentamos pasar una boya, aunque aparentemente vayamos sobrados, observemos si realmente la vamos dejando atrás sobre el paisaje, si no es así, no la pasaremos. Y esto también vale para saber exactamente nuestro rumbo, es el que va hacia el del punto que no se mueve sobre el paisaje.
Por otro lado, en un radar, en el que la línea central es nuestra linea de proa (marcación cero) y los radios son marcaciones constantes; un barco que viene en rumbo de colisión seguirá uno de estos radios, o sea, lo veremos dirigirse directamente al centro del radar, Si la trayectoria que observamos es oblicua, es que su marcación va aumentando o disminuyendo, y nos pasará por la popa o por la proa. Una vez, en la costa portuguesa, con espesa niebla, vimos dirigirse directamente a nosotros diez o doce puntos, salimos a ver que era y empezaron a salir de la niebla varios pequeños pesqueros que a veces navegan juntos porque no todos tienen radar, la situación en el radar tenía poco remedio, pero bajando velocidad y yendo atentos, los vimos aparecer entre la niebla y pasamos entre ellos sin mayor problema...
