Kivuca, yo sólo he tenido 2 veleros (un Condor 20 y un Tonic 23) y siempre he sentido un fuerte apego por ellos. No es por el objeto material, sino por lo que te permiten sentir cuando les utilizas. Desde luego, se crea una relación más estrecha que con un coche, por poner un ejemplo. Y no depende de su tamaño o su apariencia, es como lo que te liga a un perrito sin raza ni pedigree pero que es el tuyo. Y si además te dan la satisfacción de permitirte el viaje de tu vida, como a nosotros el año pasado la vuelta a España, es la guinda sobre el pastel. Gracias por compartirlo.
Para fotos y anécdotas de la vuelta a España en el Tonic 23 "Corto Maltés":
http://cortomaltes2012.blogspot.com