Pues lo mejor siempre es ir acompañado de alguien que sepa valorar lo que ve (y que no sea amigo del vendedor, por supuesto).
Si está en el agua y estás bastante seguro de comprarlo, pedir que se saque del agua para ver la obra viva (arreglando quién paga el coste) para ver que no tenga nada raro, ósmosis, golpes...

