Moví el fondeo 20 metros para separarme un poco de la orilla que estaba con menos de metro y medio y la marea casi alta, pero de aquí ya no me muevo. No se ve un cojon, es zona de piedras y a menos de 100 metros tengo un polígono de bateas, de las que no veo ni una. Tendría que moverme guiado por el pequeño plotter Garmin en blanco y negro, que nunca me pareció más pequeño que ahora. La carta, me parece en estos momentos un deslumbrante y amenazador laberinto. Na, prefiero malo conocido y mamaíta que me quede como estoy. Eso si, esto no me vuelve a pasar
