Quizás ese gitano que no sabía que la "cuerda gorda" se llamaba bordón, ignoraba que no hacen falta seis cuerdas para demostrar el virtuosismo con una guitarra...
"El Niño Miguel", que desparramó su arte priemero por los escenarios y después por las calles de Huelva, nos dejó un legado en la memoria imborrable a los que pudimos disfrutar su arte a pié de calle, y por mucho que algunos le insistimos, jamás tocó con las seis cuerdas en el que por desgracia acabó siendo su escenario natural.
Sirva como homenaje a un gran artista y como intermedio musical al hilo.