Hace ya muchos años, cuando tenia mas pelo que pelas me movia por Madrid con una Vespa 125 que por cierto tenia un deposito insignificante. Harto de que cuando me quedaba sin gasolina tenia que llevar la moto arrastrando hasta la gasolinera un dia que me quede tirado justo enfrente de una ferreteria compre una botellita de aguarras y se la eche al deposito. la moto arranco perfectamente y me llevo hasta la siguiente gasolinera sin problemas, salvo el olor a monte quemado. Repeti muchas veces esa operacion hasta que un dia me robaron la moto y ya nunca supe de ella.

