Cada día me siento más económicamente "puteado" por los diversos organismos -más o menos oficiales-, que están relacionados con el tema de la náutica.
Para tomarme -un poco, solamente-, el tema de las regatas en serio, el primer "palo" me llega de la RFEV. Entre "pitos y flautas", numeritos en la vela, mediciones, y otros etc., pretenden "soplarte" cerca de 400 €. Que el numerito de la vela cueste lo mismo que un GPS Garmin 72H, me llega al alma. ¡Que tecnología ultrasecreta tendrá el dichoso numerito!. Seguro que también tiene un chip controlado directamente por los USA.
En el campo administrativo, igual. Acabo de obtener el MMSI y la correspondiente LEB; pués de Tasas, otro GPS ó casi el 50 % del importe del equipo VHF que he incorporado. Si lo piensas un poco, te das cuenta que estamos en un país de locos. La Administración "vela" por tu seguridad pero por otro lado, te "frena" con argumentos económicos. Incongruente.
Y en el terreno portuario, no digamos; es un evidente ejemplo de hipocresía. Lees u oyes, cómo los Organismos oficiales "apoyan" el fomento de la náutica deportiva, pero "sufres" en el bolsillo unos Tributos -agravados con un 21 % de su IVA correspondiente-, por usar la lámina de agua donde atracas el barco, que igualan -o superan, en algunos casos-, lo que la empresa concesionaria de la marina correspondiente te cobra por el puesto de atraque.
Quizás será para "homogeneizar" la situación. Un atraque, un atraco.
A la vista de lo anterior, creo que los responsables del Club de Denia, deben de tener mucho cuidado; su encomiable "ataque" de sensatez, a raiz de cómo está la economía en la Piel de Toro, puede ser motivo de excomunión tecno-administra-federativa, y acabar en la hoguera náutica.
¡Cuidado, que vienen los "fomento/inquisidores/recaudadores" náuticos.!
Y en mi caso particular, por señalar algo que todos conocemos y de lo nos avergonzamos -pero que no hacemos nada para evitarlo-, acabar en el Infierno en manos de su Excelencia "El Tabernero". Y no será la primera vez.
Saludos, y pensar en cambiar de bandera a otra más ósea.
