
La DGMM sigue con sus movidas extrañas.
En lugar de dedicarse a trabajar, que para eso les pagamos, prefieren usar los medios públicos para satisfacer sus intereses egoístas. Y gastar esos medios públicos para entregarse a aficiones personales. Algunos van allí, pero no tienen horario realmente. Mejor leerían novelas que gastar teléfono, ordenador, fotocopiadora, etc. etc.
A ver si la Ministra Ana Pastor se entera del tinglado y toma medidas. Que para eso está ella.
Agur!