
No es fácil dejar de fumar. Pero, sin duda, el organismo es dañado por el tabaco. Y al dejarlo, el organismo va recuperando su estado natural y disfrutando de una libertad que se había perdido.
Aunque, parece ser que las huellas de la adicción quedan ahí, en parte, y la tentación de volver ronda al ex-fumador.