Tampoco está tan fácil fuera de España. La prueba es que en esta ocasión solo hay un Proto nuevo, el de Stan Maslard ([i]Groupe Sefico[i], que se lo ha construido él mismo sobre unos moldes del 2011. Afirma que encargar un Proto a un astillero puede llegar a 180k€, pero haciéndolo uno mismo son 100K€ menos.
Comenta también que en la Clase cada vez hay más regatistas, venidos del olimpismo o de la pura regata, y no son tan aficionados al trabajo de "taller". Recuerdo que Unai Basurko decía que esto de la navegación era un 80% "taller".
Como cada vez el porcentaje de Protos es menor, Stan Maslard plantea volver a la clasificación única para todos. Aunque reconoce que comparar ambos tipos de barco es como comparar un automóvil de turismo y uno de rally bien preparado; hay mucha diferencia de potencia entre ellos.
Preparémonos para disfrutar.
www.minitransat.fr (está también en español)
