El amigo de un cofrade me llamó para ver si le regalaba lo que quedaba de mi mástil, tras la desarboladura que sufrí en puerto, para alargar el suyo. Un gallego muy simpático y un poco cafre, que se iba semanas al mar con otro amigo en otro barco de pequeña eslora. Me decía, "mientras haya más agua fuera que dentro no hay que preocuparse" y me contó la anécdota de una vía de agua por rotura del prensaestopa. Bajó, achicó un poco con la bomba de sentina y metió unos trapos y toallas para taponarla. Salió, no le dijo nada al amigo que iba con él y disfrutaron de un magnífico día de vela, sólo se lo dijo cuando volvían a puerto: " no tenemos motor"...
