Yo he sido caravanista y se lo que es vivir en espacios reducidos. He tenido anteriormente un barco que me permitía vivir, y confieso que me dan una cierta envidia los trotamundos que me encuentro en los puertos, haciendo sus chapuzas o con su ropa tendida . Confieso la satisfacción de mis cenas en la bañera, el ambientillo portuario, o dormir a pierna suelta oyendo el glu-glu del agua. Pero una cosa son las vacaciones, y otra cosa son las humedades y mal tiempo en invierno, así como el meneo consecuente. Las películas son muy bonitas pero vivirlas es otra cosa.Quizá una temporada, pero "quemar las naves" alegremente porque se haya visto un barco en un salon náutico, es muy distinto. Hay muchos barcos y caravanas a buen precio, por haber echado las patas por alto sin sopesar las cosas actuando más con "la patata" que con la IBM que tenemos debajo del pelo.Que "ilu" tener un barco y vivir en él, y luego que la "contralmirante" dé la espantada y te deje con las letras, porque no soporta "ir con estos pelos" todos los días.
