
Me encantan estas soluciones talentosas y sin complejos para navegar.
Mención espaeial merecen el trampolín/somierdemuelles y el carrillo de varada.
Aunque goza de toda mi simpatía y mientras se encuentra en uso (si me tocase tomar a mi una decisión como autoridad pública) sería capaz de ser tolerante con la presencia del paratico en la playa (pública, de todos), entiendo que una vez finalizada la temporada debe ser retirado por el usuario y dejar libre ese su no espacio.

Ingenio forever, respeto al entorno y lo público o ajeno más.
Ah, la ronda a gusto de los parroquianos.