Me uno a las alabanzas del cofrade JAN al capitán y tripulación del Noruegian Jade, por variar el rumbo para proteger o tratar de rescatar a la tripulación; a Salvamento Marítimo, por el rescate en, presumo, bastante malas condiciones; a las comunicaciones y estructura de hoy en día de las Fuerzas de Seguridad que dieron pronto con que era una embarcación robada.
Y por otra parte felicitar al armador por haber recuperado la embarcación, esperando que los daños no sean enormes.
Y analizando el robo, me da por pensar algo que se me pasa por la cabeza a menudo y que me dicen muchas veces la gente profana que invito al barco, que robar un barco es relativamente fácil, por desgracia, por muchas seguridades que le pongamos; la suerte es que es difícil de esconder, salvo en el fondo del mar.
