Otro poema rapidito, dedicado por Mr. Baudelaire (ese a quien leía Valdano...

), para todos los poetas y marinos. Primero duele. Luego ensancha el alma.
EL ALBATROS
Charles Baudelaire (1821-1867)
Algunas veces, por matar el tedio, los rudos navegantes
cazan vivo un albatros, el coloso de las marinas aves
que con pausados vuelos, indolente compañero de viaje
al bajel sigue, cuando noche y día surca los anchos mares.
Sobre el puente lo arrojan moradores y aquel rey de los aires
amedrentado trémulo, indeciso, convulso, claudicante,
sus grandes alas blancas, que los vientos tan poderosos baten
flojas las tiende y como sueltos remos a un lado y a otro caen
¡cuán torpe, cuán pesado, cuán grotesco el volador gigante!
¡cuán cómico y ridículo parece, él, tan hermoso antes!
unos le acosan, le hurgan y golpean, otros el pico le abren,
otros remedan sus andares toscos, riéndose y burlándose.
El poeta, en el mundo desterrado, fue siempre semejante
al albatros, que ríe de las flechas y ama las tempestades.
Perseguido, asediado, entre denuestos y sarcasmos y ultrajes,
intenta en vano caminar: sus alas... sus alas son demasiado grandes.
