Al final la pena es que intereses no deportivos dividen y radicalizan a la flota. Las posturas empiezan a enconarse y llevan camino de ser irreconciliables.
Todo ello un drama para un deporte que ya tiene poca afición y participación.
Siento lo que leo. Creo que por ambas partes se están haciendo las cosas muy mal si no se consigue aunar esfuerzos.
Acabaremos con flotas divididas, otra vez, y con ello menos barcos aún en el agua.


