El error del sistema es que los niños tengan más de un regaló de reyes.
En casa nos hemos llevado más de un rapapolvo por ser intolerantes con esa práctica, a cambio hemos conseguido educar un poco a nuestros parientes de alrededor y que nuestros hijos valoren sin frivolidad lo que toenen. Ha sido difícil pero me gusta el resultado.
Y respecto a la propuesta de Polen, no me parece malo que los niños se den cuenta pronto de la suerte que tienen, los escondemos de las desgracias ajenas para que ni las miren a los ojos ni sepan que existen y eso en mi opinión no es bueno.

