Por cierto, si te pillan meando por la borda en tu yate-cito de recreo, ya verás como yate-citan en el juzgado por contaminar.
España sigue siendo diferente treinta y ocho años después, el país de los contrastes, por lo que viendo lo visto, mande quien mande, aquí no passsssa ná (y que me perdone D. Antonio burgos).

Y éstas, para olvidar.