Mi experiencia:
Oceanis 311, amarrado de popa.
Para amarrar de proa siempre hay tiempo, porque el día que el viento se pone chungo ha de ser de proa.
He zarpado con 14-16 nudos de popa, en mi propio puerto, y en San José con rachas de 30, también de popa. Es como llevar el motor acelerado y no poder pararlo. Tienes que meter más motor aún para que el barco sea gobernable, es decir, salir más fuerte que el viento. Si el viento es de frente, malo, porque el barco abate mucho de proa, y como la calle sea estrecha te cagas. Si el viento es atravesao a la calle, vonvendría pedir ayuda a marinero o vecino de pantalán para que con una guía en la proa te permita salir a la calle sin que se te atraviese hasta que tú queras. Entonces te largan y ya te apañas tú a motor.
Yo no salgo cómodo con vientos de proa de más de 15 nudos, de través de más de 12, y de popa de más de 20. Hasta ahí me he probado y - como sólo es "salir"....- pues ya está.
Para amarrar es distinto.
Al amarrar de popa tienes que "pasarte" y volver hacia atrás. Eso significa un momento de arrancada 0. Y ahí es fundamental que el viento no sea de través, porque las pasas canutas por encima de 12 (hablo de un 10 metros, imagínate con un 12 o 15m.). Para eso se ha inventado la hélice de proa.
La única vez que no hemos amarrado ha sido una noche que llegamos a puerto con viento mantenido de 30 nudos. Le hice el favor a mis vecinos de "no intentarlo" y quedamos en el muelle de espera esa noche.
