Nosotros vimos pasar al Sabre levantándonos las pegatinas. Eso es lo que tiene regatear en un ropero empotrado dos puertas con altillo.
Si hubiéramos tenido un poco mas de viento en la salida nos habríamos defendido. Además el exceso de peso en la sentina nos obligó a bebernos la nevera

para mejorar las prestaciones y esto perjudicó la sincronización de la tripu.
El nubarrón de agua helada que nos calló subiendo a la boya metálica nos despejó las ideas y tuvimos que empezar de nuevo a repasar la nevera

En resumen que la espera de los garbanzos no se nos hizo nada pesada.
Magnifico campeonato, muy buen ambiente y espero que no le dé a nadie por certificados, ratings y chirifluses.
¿Dónde se ve en nuestro sur una salida con cuarenta barcos?. Aunque siempre nos gane el Sabre (el abuelo de la muleta con un barquito de madera, unas velas costrosas y de tripulación dos niños de diez años) es una magnifica oportunidad para crear afición, sacar barcos de los pantalanes y disfrutar con la buena compañía y los disfraces del Kouko.
Empezamos en Enero con el Club Náutico. Alli nos vemos.
