Cuando remocé por primera vez mi velerillo, la camareta de proa tenía un aspecto horrible, con los forros despegados, etc. Limpié bien ambos costados y los forré con corcho (los hay muy bonitos, es cuestión de precios). Y el resultado fue muy satisfactorio, por varias razones: es muy agradable al tacto y aísla muy bien del frío, del calor, aísla también acústicamente y no condensa. Además es ligerísimo y aumenta la flotabilidad. Y a mí personalmente me resulta más acogedor que el forro de escay. Ahora estoy de nuevo en obras, forrando con madera, porque quiero unos interiores más convencionales, pero la solución del corcho es muy económica y simple de instalar. No requiere barnizar ni nada de nada.
