Creo, de entrada, que todos los que compartimos esta afición, somos raritos, y por ende, para todos los que nos ven desde fuera, podemos resultar interesantes (o interesantas, claro).
Mi Club, dicen, es el de los pobres, el último, el que menos recursos tenía de toda la Ría del Piedras, y una de las cosas que más me gusta es pasear por los pantalanes (ahora que tenemos) y charlar con la gente. Siempre se aprende de los demás, siempre hay alguna coincidencia, alguna simpatía compartida, algún truco que enseñar, algo que compartir aunque solo sean unos minutos. Me encanta ver que algún barco se prepara para atracar y acudir a echar un capote recogiéndole y asegurándole las amarras...
Somos raros, raros muy raros.
Y por tanto, debemos parecer interesantes, muy interesantes.
Y no, no tengo abuela.

