Y otra cosa a tener en cuenta es cuanto tiempo lleva fabricado el rodete antes de llegar a nuestras manos, y como ha sido conservado. Imaginad una nave en la que en verano se pasan de largo los 40º y en invierno se llegan a los 0º, y así año tras año hasta que cae en nuestras manos el "nuevo" rodete. Seguro que al tercer día está agrietado, y al cuarto rompe una pala...
Conocer el caudal habitual del escape a ralentí y comprobarlo a diario es la mejor prevención, y durante la navegación, ir mirando el reloj de temperatura a ratos.

