Yo ya he gastado unos cuantos frascos a lo largo de los años. Es realmente útil cuando hablamos de fisuras. Pero de fisuras-fisuras, no sé si me explico: fracturas mínimas en el material, más bien. También funciona para sellar algún tornillo que no queremos soltar y evitarnos impermeabilizarlo del modo clásico. Funciona por capilaridad, pero por ser líquido no rellena como una masilla. Si la fisura es excesiva, no sirve. En principio sale blanco y al secarse queda transparente. Es mejor que el sobrante no escurra en la fibra porque acaba dejando una pequeña mancha a la que se adhiere la suciedad y resulta difícil de quitar. Yo creo que no acepta tracciones del material, así que, a la larga, hay que insistir. Vamos, acostumbrarse a usarlo de vez en cuando. O eso o soltarlo todo y empezar de nuevo desde el principio con otro sellador.
