Hoy una navegación distinta: hemos remontado la ría de Bilbao hasta el Museo marítimo. Nos hemos abarloado a los otros veleros que ya estaban allí, junto a una fragata de época, y hemos participado de la fiesta del 10º aniversario del Museo. Nos han invitado a degustar un riquísimo bacalao al ajoarriero, regado con un buen txakolí (vino de la tierra). Después descenso hasta el Marítimo, con el paso, ya oscureciendo, bajo el Puente de Bizkaia.
¿Qué más se puede pedir?
Además se incorporaba a la tripulación una joven francesa, de Bretaña, que como todos los de su tierra llevan la navegación en la sangre.
Ya sabéis que, si queréis acompañarnos, en el primer mensaje tenéis cómo contactar con Gonzalo, el armador, siempre deseoso de incorporar nuevos navegantes a su tripulación.
