Cita:
Originalmente publicado por LoboBlanco
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El problema es que ahora no hay mercado. Si compras un barco y lo quieres vender (1 mes, 1 año, 3 años después) puede ser que no recuperes más del 60%, 50%, 40% ... o del 30% ... o directamente nada.
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Que pensamos que ahora mismo un barco es como un coche, cuyo precio baja y baja según pasan los años o incluso como un bien fungible, como un jamón ibérico pata negra o una invitación a un banquete a nuestros amigos por nuestro 25 aniversario de boda. Es decir, un dinero disfrutado, gastado en algo que nos gusta mucho, pero que no vamos a recuperar.
Dinero a fondo perdido.
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Cita:
Originalmente publicado por Ventarrón
Mi contable dice que es el efecto "burbuja"
Que se ha intentado culpar de todo a la burbuja de la construcción, pero que TODOS padecemos una burbuja personal.
Al que le gusta la bici de montaña, aprovecho los años buenos para comprarse una bici de carbono de no se cuanta pasta ... que me doy el gusto ahora que puedo y si las cosas se ponen mal, LA VENDO ...
Al que le va la guitarra eléctrica, aprovecho los años buenos para comprarse una guitarra de marca de no se cuanta pasta ... que me doy el gusto ahora que puedo y si las cosas se ponen mal, LA VENDO ...
Y así ...
A los que nos va la náutica más de lo mismo ...
Y la falta de liquidez, ha hecho que todos esos "gustos" que nos hemos dado todos ... NO TENGAN ningún valor de reventa.
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Según mi criterio, el problema principal es que aún hay muchos armadores que consideran una "inversión" eso de comprar/mantener/mejorar un barco.
Creo que tener un barco se puede considerar casi como ir a un restaurante; me explico (o, al menos, lo intento)
Voy a un restaurante. Miro la carta. Pido un buen menú, buen vino, etc. Me sirven con exquisitez. Todo está bueno. Lo disfruto. Pago y me voy. Una vez disfrutado... al retrete. El resto es un buen recuerdo.
Compro un barco. Veo el mercado. Escojo el que me gusta (y puedo). Lo disfruto (tanto en la navegación como en su mantenimiento) Una vez disfrutado... ¡Adiós! El resto es un buen recuerdo.
Moraleja: no hay que considerar un barco como una inversión, sino como un disfrute. No se puede pretender recuperar el dinero que se disfruta. Es como dice maese Loboblanco
"un dinero a fondo perdido". O como dice maese Ventarron
"no tienen valor de reventa", que al fin y al cabo es lo mismo.
Eso si, cuando hay "pasta" en movimiento, hay muchos que quieren acercarse a esa posibilidad y, entonces, los que tienen un bien disfrutable llegan a creer que tiene algún valor. Pero es circunstancial.
Cuando se compra un barco hay que tener muy claro que... ¡NO VALE PARA NADA!.