A ver, yo creo que el mercado de barcos de ocasión tiene una serie de características que lo hacen muy peculiar. Algunas ya se han comentado, dejadme aportar mi granito de arena...
1) En primer lugar, me da la impresión de que estamos hablando, sobre todo, del mercado de veleros. Los barcos de motor ("tractores") se deprecian bastante más.
2) Un velero tiene una vida útil mucho más larga que la de un coche: un coche de 15 años ya empieza a ser un "cacharro viejo", mientras que un velero de 30 años, si está bien mantenido, es un barco perfectamente funcional y utilizable. ¿Alguien usa como coche habitual un Seat 127 o un Simca 1200? ¿O se atrevería a coger uno de esos coches y meterle un viaje de 5.000 kilómetros? En cambio, muchos armadores siguen teniendo barcos de esa época y realizan con ellos largas navegaciones, incluso cruzando océanos.
3) En general, los materiales y calidad de construcción de los coches han ido a mejor, mientras que en los barcos no ha sido necesariamente así... todos sabemos que hay marcas que han tenido épocas de mala construcción (y eso se refleja en los precios de venta de dichos barcos en el mercado de segunda mano). Además, hay mucha gente que prefiere el estilo de construcción y el espesor de fibra de los cascos de barcos de la década de 1970...
4) Respecto al diseño, ocurre algo parecido: mientras que pocos dudan que un coche actual tiene unas prestaciones y un comportamiento en carretera muy superiores a los de un modelo de hace 30 años, con los barcos no es necesariamente así (como se puede ver en largas y muy interesantes conversaciones mantenidas en esta Taberna)... algunos prefieren los barcos actuales, pero otros opinan que tienen mejor comportamiento los de los 80, los de los 70, los diseños clásicos con quilla corrida, los aparejos a tope o fraccionados, ... con los coches, eso no pasa ¿O conocéis a alguien que diga que no hay nada como el comportamiento sobrevirador de un Renault 8 y que los coches modernos no tienen nada que hacer a su lado?
5) En los barcos hay mucha más variedad que en los coches: keches, sloops, cascos de fibra, madera, acero, ferrocemento, ...
6) Además, a partir de que sale del astillero (o incluso antes) va sufriendo un proceso de personalización por parte de sus armadores que lo acaban convirtiendo casi en una "pieza única": se cambia el motor, se modifica el aparejo, se encargan velas nuevas, se modifica la distribución interior... al final, dos barcos (igualmente bien cuidados) que hayan salido prácticamente iguales del astillero, con el tiempo pueden resultar ser muy diferentes. Imaginad, por ejemplo, que uno ha sido optimizado para regata, con palo más largo, velas de tejidos "exóticos", maniobra optimizada, interior aligerado... y su "hermano" cayó en manos de un armador más crucerista y partidario de la vida fácil que le puso enrollador de foque y de mayor, un motor más potente, agua caliente, interiores más lujosos... ¿cuál valdrá más en el mercado de segunda mano? La respuesta es difícil, depende de lo que busque cada comprador concreto.
7) El mercado de barcos de segunda mano es más reducido que el de coches. Eso dificulta la existencia de "precios estándar" y hace que, en función de la época, tengan más poder de negociación compradores o vendedores.
8) Además, en el caso español, y, sobre todo, para barcos pequeños, el mercado está segmentado localmente. Es decir, alguien que busque un "velerito" lo hará, sobre todo, en puertos cercanos a su residencia. Si vives en Barcelona y buscas un velero de 7 metros, encontrar uno a buen precio en Vigo no sea probablemente un "chollo": la mayoría de armadores no se atreverían a traerlo navegando, y el transporte por carretera sube a "un buen pico".
Unas

para que sea más fácil de digerir el "ladrillazo" que os he soltado...