Los precios del mercado de segunda mano han encajado una rebaja de entre un 40% y un 50% respecto a los de cinco años atrás, salvo en algunas unidades muy apreciadas, ya sea por la marca y modelo, ya sea por tratarse de barcos prácticamente nuevos y que llevan ya incorporado todo el equipo que querrías poner en un barco nuevo pero que no encontrarías la ocasión para decidirte a hacerlo; aquello a lo que llamaríamos una "oportunidad" en tiempos normales.
Aun así, basta hacer un seguimiento de los anuncios para comprobar que van pasando meses y más meses y las unidades siguen en venta, con sucesivas rebajas.
No hacen falta excesivas dotes de percepción para concluir que en momentos dificilísimos y con una incertidumbre creciente acerca de si viene un futuro peor, a muy pocos se nos ocurriría hoy tomar la misma decisión que en su día nos llevó a comprar el barco, y aunque intentemos no obsesionarnos en ello somos muchos los que nos resistimos a ponerlo en venta porque sabemos de antemano que ahí quedaría sin comprador.
Basta para ello fijarse en algún modelo popular y teóricamente de fácil venta, por tratarse de un modelo exitoso y de calidad fuera de toda duda: hay en éste momento Oceanis 411 en perfecto estado por 55.000 Eur. y otros muchos por una cifra comprendida entre 90.000 eur. y 100.000 eur.Algo parecido ocurre con Bavaria 44"
Cual es la diferencia? Los primeros es probable que se vendan en un plazo prudencial. Los demás dentro de un año seguirán anunciados, quizás por 85.000 Eur. sólo que sus propietarios habrán desembolsado otros 6000,eur como mínimo sólo en pintar obra viva, grúas, amarres, cambio de aceite, rodetes, filtros..etc.
La situación es dramática y el sector está hundido. Sólo basta con observar como en puertos dónde no era posible encontrar amarres hay un 30% de huecos libres, los ingresos bajan estrepitosamente y la morosidad se dispara.
Y si las cifras del sector no arrojan exactamente la realidad de la debacle es porque en momentos de gran crisis hay quienes, además de amasar fortunas y seguir comprando barcos, no se les ocurriría acudir al mercado de ocasión. La venta de un sólo barco sube a la cifra de la venta de veinte barcos usados del montón, aquella cifra computa en el sector y hay quien no duda en utilizarla para que se sepa que el sector sigue vivo

a pesar de que los astilleros y sus representantes desaparecen del mercado como los mosquitos con el frío.
Respecto al valor sentimental que para cada uno tiene el barco como algo "vivo" que sentimos parte de nuestra vida, me parece muy bucólico, pero en términos económicos no sirve.
Una buena ronda que por lo menos sirva para levantar los ánimos

