Un Bimini que no sea excesivamente abombado, más bien plano, y no excesivamente largo, esto es con el correspondiente alargo para cuando estás en una cala, aguanta bastante rasca en navegación sin crear problemas y permite protegerse de un exceso de sol.
Pasar muchas horas en verano en el barco a pleno sol, es una temeridad que puede desembocar en los temidos melanomas malignos extremadamente virulentos y letales, frecuentes cuando llevas varias décadas exponiéndote al sol y empiezas a acumular años.
Creo que en pleno verano es un elemento imprescindible, y el replegado con vientos frescos puede ser una cuestión de segundos.
Instalé por primera vez un Bímini hace unos veinte años y no sabría prescindir de él. Cuando se acaba el verano lo guardas hasta el siguiente.
Saludos
