¡Salud a todos!
Pongo sobre la mesa una botella de ron y unos vasos. Sírvase el que quiera sentarse a compartirla junto a algunas confesiones...
Cuando uno se plantea la compra de un barco, ha de tomar muchas y muy diversas decisiones, pero la disyuntiva que más me intriga y de la que os propongo retrato aquí ahora, es la que surge entre lo que queremos, lo que podemos y lo que ""debemos""...
Voy a dar por hecho que en la decisión entre lo que se quiere y lo que se puede, ganará lo segundo (pues el otro caso, aparte de desviar la intención de mi pregunta, no creo que salga a la luz con sólo una botella...

). De modo que, partiendo de que la elección estará dentro de lo que se puede, me gustaría saber, en vuestro caso, que es lo que tuvo más peso: Lo que queríais o lo que ""debíais"".
Por "querer" me refiero a la parte irracional, emocional. El pálpito, la sensación, la emoción que te produce ése modelo concreto frente a los demás...
Por ""deber"" (nótese el doble entrecomillado) me refiero a la parte analítica, racional, práctica. La que da cuenta de sus cualidades físicas en cuanto a prestaciones, rendimientos, programa de navegación, comodidades diversas...
Sé que este planteamiento nada novedoso ("corazón o cabeza"), acompaña prácticamente todas nuestras decisiones desde que nacemos, pero no siempre somos conscientes en qué medida actúan en cada caso.
¿Tú sabes, realmente, qué hizo que la fiel de la balanza acabara apuntando a tu barco?
