En mi caso estaba clarísimo... desde siempre he sentido una terrible atracción por los artilugios inverosímiles que presuntamente sirven para todo (el zapatófono de Mortadelo y Filemón, el Lotus submarino de James Bond en "La Espía que me amó", el Citroën DS que se transforma en avión de Fantomas...) y no me negaréis que mi barco (véase mi avatar) entra de lleno en esa categoría...
