El más grande de los que por aquel entonces yo podía llevar en solitario con una cierta solvencia. Sin pasar de 8 metros y que en un momento en el que vinieran mal dadas, pudiese cuidarme a mí mejor de lo que yo probablemente pudiera cuidar de él.
8 años después no me ha podido dar mejor resultado. Y efectivamente la única vez que me tuvo que batirse por mí, lo hizo "con una cierta solvencia". Estamos hechos el uno para el otro
