Una ronda




Hace menos de una semana llegamos, dos compañeros y yo, de una salida por las islas, desde Mataró. No faltaron ni viento ni amarres baratos - ¡y hablo de Palma, Ibiza y Valencia! Por no faltar no faltó ni la indefectible visita de los chicos de Aduanas, aburridos los pobres, sin un barquito que echarse a la boca.
No salgo en verano, a no ser para hacerle un favor a algún amigo. Claro que no todos pueden darse el lujo: trabajo, familia, estudio... Soy jubilado y mi mujer no pone pegas a perderme de vista una semana o dos y, en ocasiones, hasta un mes. Todo un lujo. Eso sí: el barco siempre lo más a punto posible.