Hace un par de veranos entrando el Golfo de Valencia cogí un chubasco con viento fuerte. Lo corrí metiendo el viento en mi aleta de babor. Con el viento en 35 nudos de aparente bajamos la mayor y redujimos genova. Cuando el viento superó los 40 nudos de aparente por la aleta enrollamos con muchísima dificultad todo el Génova. Lo hice porque Al llevar el centro vélico tan adelantado cuando nos alcanzaba la ola por popa el barco se desestabilizaba y, efectivamente como se ha dicho por algún cofrade, se iba de orzada. Además temía que el cabo del recogedor o su mordaza, va pegada al wínche del Génova, reventarán en cuAlquier momento por la tensión que estaba soportando lo que me hubiera provocado un problema en proa. A palo seco hacíamos más de 8 nudos.
Comento esto porque lo ortodoxo es que con Génova abatas pero, al combinarse con ola que nos alcanzaba por popa el efecto era el contrario. Tb me gustaría contar con un seguro en la salida del enrollados que diera más seguridad a navegar a la francesa con viento duro.
Lo mejor, como dice Reverte, superarlo, adquirir experiencia, llegar a puerto y felicitar a tripulación. Afortunadamente en aquella ocasiòn no iba sólo.
