
24-12-2013, 09:32
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Corsario
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Re: Grandes navegantes que casi nadie conoce
Polinesios
En esta referencia casi no puedo poner nombres; me tengo que referir a todo un pueblo navegante que a tenor de los últimos descubrimientos se ha convertido en el pueblo navegante por excelencia con una colosal expansión marítima a sus espaldas efectuada mil años antes de nuestra famosa era de los descubrimientos.
Siempre habíamos creído que las islas que conocemos como Melanesia, Micronesia y Polinesia estaban habitadas porque algunos pescadores americanos se habían perdido en alta mar y de suerte se habían encontrado con estas islas.

El famoso antropólogo Thor Hederdahl incluso se embarcó en una primitiva balsa inca para demostrarlo consiguiendo navegar 3.800 millas en 101 días para llegar a las islas Tuamotu desde El Callao pero no convenció a la mayoría de los antropólogos ya que sus estudios de los asentamientos reflejaban física y culturalmente origen asiático y apoyaban que las colonizaciones se produjeron de oeste a este, empezando desde el mismo continente asiático.

Estas dos teorías, una que los conocimientos marítimos de los polinesios eran limitados y era imposible una navegación que los españoles no descubrieron hasta que Urdaneta descubriera su tornavolta por Alaska y la otra que se basaba en lo contrario; en la capacidad marítima de estos pueblos.
Nadie daba su brazo a torcer hasta que principios de los 90 cuando se descubrieron las tecnologías de secuenciación y replicación del ADN, se empezaron a utilizar para el análisis genético de poblaciones.
Entonces todo quedó desvelado.
Los antepasados de los polinesios habitaban hace 20.000 años la costa de China y de Taiwán y comenzaron con sus navegadas hace 3 o 4 mil años.
Además en el 2007 se descubrieron unos huesos de pollo en El Arenal (Chile) que analizados por radiocarbono fueron fechados entre 1304 y 1404 y sus secuencias de ADN exactas a las de los pollos de la misma época en Samoa y Tonga.
¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo cruzaron contra viento y corrientes un océano de más de 10.000 kilómetros en simples canoas con tanto éxito?
Porque cuando llegaron los españoles a sus aguas en el siglo XVI ya tenían exploradas la mayoría de las miles de islas que las salpican.
Tradicionalmente nosotros navegábamos de cabotaje por las costas europeas y africanas para anotar nuevos hallazgos pero ellos se embarcaban hacia lo desconocido sacrificando muchas vidas durante generaciones para sus descubrimientos.
Según los expertos una baza importante fue la invención de la canoa de doble casco que podía alcanzar 30 metros y tenía la estabilidad necesaria para afrontar estas navegaciones. La llamaban vaka.

Y las había de distintos tipo: las vaka-ama la típica piragua con su batanga; las vaka poe-poe en forma de lanchón y de gran capacidad; las más pequeñas llamadas pora que estaban fabricadas con totora y que tripulaban montados a horcajadas como las actuales motos de agua.
Utilizaban árboles ahuecados y les aumentaban su franco bordo cosiendo planchas de madera. La cabullería era de fibra de coco, el mástil fácil de arbolar y envergaba una vela trenzada con fibras de coco, hojas de pandamus o de palmera.

Las construían asimétricamente porque la banda de sotavento era plana y la de barlovento (donde estaba la batanga) abombada para así reducir el abatimiento.
La vela tenía forma de mariposa que ceñía igual que la vela latina pero de través incluso navegaban mejor que nuestras marconi y le daban al ingenio un andar de 20 nudos.
Un barco sorprendente con ideas que sobrepasaban con mucho la náutica occidental de la época.

Sus técnicas de navegación se perdieron en el tiempo por nuestra arrogancia e imposición pero entre estos pueblos navegantes se siguió transmitiendo de forma oral, a veces por medio de canciones y danzas donde los protagonistas son las estrellas y gracias al navegante Pío "Mau" Piailug se han recuperado.
Se basa primordialmente en la observación del sol, el movimiento de ciertas estrellas, el estado de la mar, su color, su salinidad, sus corrientes, los patrones de las olas, el viento, las nubes y su color, la dirección del vuelo de las aves, la variación de la vida marítima, la manera de cómo golpean las olas al barco y otras cosas que hemos olvidado en nuestras navegaciones y que indican una cierta posición geográfica.
Respecto a las estrellas, que eran su principal referencia nocturna, se imaginaban la bóveda celeste como un mar superior donde navegaban las estrellas que pasaban por encima de las islas.
Con su catálogo de 150 estrellas establecidas en 16 grupos, el navegante tenía memorizado el cielo y sabían el destino de cada estrella y la isla que tenía en su curso. Esta era su aguja de marear con la que podían arribar a las islas en plena noche.

De día eran capaces de asegurar la latitud por la posición del sol en las determinadas épocas del año.
Y los patrones de los vientos dominantes olas e islas están representados por una enigmática carta de palos.

En los viajes las baka ama estaban ocupadas sólo por seis tripulantes: dos timoneles, un marinero, un achicador, un corre turno y el navegante.
Sus vituallas no podían ser más frugales :un par de calabazas de agua, cocos, algunas verduras y frutos secos y unos cestos de bambú con una pasta cocida hecha con la fruta del árbol del pan.
Necesitaban imperiosamente para supervivir pescar y que lloviese para comer y beber.
Y así exploraron el océano más vasto del mundo.

Hasta otra referencia
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