Pues te voy a decir que me viene de perlas que tan magno acontecimiento se celebre otro día, aunque hubiera deseado de corazón que el motivo hubiese sido otro más trivial y que tu hélice continuase donde hubiera debido estar. Así tendré tiempo de recuperar mi garganta para soportar la ventolera que puede producirse a según qué velocidades, y más con ese trapo al que tanto veneráis.
Espero que tanto tu barco

como mi garganta estén en forma para la siguiente convocatoria.
