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Antiguo 30-12-2013, 14:28
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Predeterminado Re: Grandes navegantes que casi nadie conoce

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Vikingos

Cuando se pronuncia la palabra Vikingo, generalmente nuestra mente procesa una imagen mil veces repetida: la de Erik Thorvaldsson más conocido como Erik "el Rojo" que es la que se puede considerar como el prototipo del Vikingo.

Sea como fuere, imaginamos a un tipo fornido, saludable y alto ,tocado con el famoso casco adornado con dos grandes cuernos del que sobresalen unos rubicundos o rojos cabellos anudados en trenzas, generalmente con espesa barba, vestido con pieles, hacha en mano, empapado de sangre ,la cara sucia y llevando finalmente en el hombro a una raptada y pateante muchachita.





En resumen: Un cruel e implacable emisario de una nación bárbara e incivilizada; enemigo de todo el mundo y que se pasaba la vida arrasando inofensivos pueblos costeros y no tan costeros.

Pues mentira.

Siento deciros que todo lo que he escrito anteriormente es una trola.

Son las típicas tergiversaciones históricas que van pasando de generación en generación y ahora aquí tenemos edificado este cuento que cualquiera lo desmonta.

Ni eran todos altos, fornidos y longevos, ni pelirrojos o rubios, ni sucios, ni iban vestidos de pieles, ni eran incultos o machistas, ni eran una nación o grupo étnico que respondiera a ese nombre y por supuesto no llevaban un casco con cuernos.

Por supuesto que hacían crueles y despiadadas razias por las costas habitadas, pero como todo el mundo que podía hacerlas en esa época ya que en la Alta Edad Media las cosas pintaban mal para casi la mayoría porque hace un siglo y pico, la piedad y la tolerancia no estaban de moda.

No voy a desvelar el origen de estos falseamientos históricos porque de eso no queremos hablar; queremos hablar de lo grandes navegantes que eran y los magníficos barcos que armaban.

Paran empezar, por lo menos, quiero decir que en su tiempo Noruega, Suecia y Dinamarca no existían.
Era una tierra llamada Escandinavia; la lejana Thule de los antiguos griegos y romanos, situada en el borde del mundo conocido.
Allí se asentaba un grupo de tribus germánicas que vivían de la agricultura y la pesca y que necesitaban el barco para pescar y comunicarse.
Un barco que aguantase un mar generalmente encrespado y cuando lo tuvieron por unas cosas o por otras, comenzaron a unirse algunos habitantes de esta remota y poca importante región para surcar los ríos y los mares con fines comerciales.

Las cosas cambiaron cuando les fue bien las cosas y llegaron con sus barcos a lugares impensables y bonancibles. Entonces, en los albores del siglo IX, algunos se convirtieron primero en depredadores y más tarde en conquistadores, gobernantes y constructores de naciones.

Las sagas de los vikingos (obras literarias surgidas en la Edad Media) tan lacónicas en reflejar su historia afortunadamente se vuelven elocuentes cuando describen a sus barcos.

Por otra parte tenían la costumbre de enterrar en un túmulo funerario el barco, perfectamente equipado para el último viaje al otro mundo, de sus heroicos jefes que ,por último, serían llevados por las valquirias al Valhalla de Odín.




Así los arqueólogos están desenterrando algunos de estos túmulos encontrando, tras un milenio y medio bajo tierra, barcos en un estado de milagrosa preservación.

Así que puedo contar, no como con los fenicios, las cosas con total seguridad. Así que vamos con sus barcos.

Aunque todos los barcos eran básicamente iguales con el casco formado de tracas de madera de roble superpuestas (ahora llamadas en tingladillo) proa y popa idénticas, impulsadas a remo y con una sola vela rectangular, había distintos diseños para enfrentarse a diversos mares y objetivos.




Lógicamente hubo una evolución desde los primeros barcos hechos con pieles cosidas sobre un armazón de roble 1.500 a.C. pero ya tenían su identidad escandinava con sus extremos iguales que permitían enfrentarse a sus violentos mares por la popa.

Estamos acostumbrados a ver que los carpinteros de rivera empiezan a construir primero la estructura de cuadernas y posteriormente recubren con las tracas formando el casco.

Los vikingos hacían al contrario; primero construían el casco con planchas de roble superpuestas y luego lo unían al resto consiguiendo así un barco flexible y ligero pero lo sufrientemente duro para aguantar su severo mar porque sus constructores cuidaban con mimo cada traca de madera que colocaban en el lugar preciso, con el grosor adecuado y su forma exacta para ocupar su lugar en la configuración del casco y aunque desconocían la sierra eran impecablemente homogéneas.

En una nave regular el grosor de las tracas iban desde los tres a los cinco centímetros en la línea de flotación llegando los 1,5 en la regala.

Después se fijaban unas a otras con roblones de cabeza redonda por el exterior remachando finalmente con láminas de hierro por el interior y todo este conjunto se calafateaba con pelo de animal alquitranado y se fijaba a la estructura formada por baos y cuadernas con flexibles raíces de abeto a unos tiradores que se habían tallado en el interior de las tracas.




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<i><b>N<font size=2>ihil novum sub sole</font></b></i>

Editado por anboro en 30-12-2013 a las 14:32.
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teteluis (07-01-2014), trabañarru (30-12-2013)