Acabo de verla. Confieso que iba un poco predispuesto a creerme la crítica de "El País" que calificaba el papel del polizón como una especie de decorado necesario que justifica que avance el guión, sin relevancia... un "mcguffin", vaya.
Pensaba en Cluzet como un navegante de élite que va a su rollo relegando a un segundo plano todo lo que no sea jugar un buen papel en la regata de su vida, importándole un pijo todo lo demás. Pero me he llevado otra impresión. Tampoco, como ha apuntado algún cofrade, me ha parecido nada del otro mundo. Entretenida, algo facilona y sin sesudas pretensiones. Pero creo que esa crítica la juzga un tanto a la ligera. No me extraña, por otra parte: no es fácil juzgar la Vendée Globe sin haber intentado comprenderla antes... sin haberla seguido e imaginar todo el sufrimiento, el riesgo y el compromiso necesarios para estar ahí. Supongo que para algunos, La Vendée y cualquier otra regata son más o menos lo mismo, mucho barco, mucha táctica, mucho tío rubio y atlético rompiendo con la pana y muchas rociadas de champán al terminar.
Por eso supongo que tampoco será fácil juzgar desde una perspectiva únicamente "cinéfila", el valor de un tío que hace lo que el personaje de Cluzet. No sin haber comprendido antes el contexto en el que desarrolla. Y explicar eso y hacerlo bien, también debería de ser la labor del periodista.
Es, al menos, mi opinión. Yo animaría a disfrutar de la película y a pasar un rato divertido en el cine. Al menos por lo que evoca. Dan ganas de salir a navegar.
Salud,

