Es curioso, coincido en muchas cosas con muchos cofrades: mejor solo que mal acompañado; mejor la compañía de mi almiranta que solo; nada de cristales, copas altas, suelas negras, tabaco, bebedores sin control, autistas con su propia música, sabiondos y listillos, aceites con bañera de teka, gente sin ilusión por navegar,… pero sobre todo, dos cosas: las prisas y calendarios y la gente desordenada. Estas dos cosas pueden hacer de una travesía de placer, un auténtico agobio.
Jo….. veo que tengo más manías de las que me imaginaba. Menos mal que mi almiranta

tiene las mismas.