Re: En solitario (película)
Acabo de verla en una sala en la que sólo estábamos seis personas...
Comprendo que es difícil que tenga mayor interés sólo enseñar imágenes monográficas durante más de una hora y que haya que buscar un hilo argumental más o menos entendible, pero, aún así, éstas son siempre más de lo mismo. Me hubieran gustado ver planos del barco a vista de pájaro, viendo su evolución sobre el mar, filmado desde un helicóptero.
No transmite en absoluto el ambiente de competitividad entre los distintos regatistas, ni se toma el menor interés en filmar alguna maniobra completa, cómo pueda ser trasluchar similar artilugio en solitario. El patrón se desplaza mil y una veces a proa a no hacer nada que no sea tomarse una buena ducha ( eso sí vestido) y de darle de vez en cuando al "molinillo de café".
En cuanto a la verosimilitud, si se parte de la premisa de la altísima preparación física y mental de un marino capaz de enfrentarse a ésa prueba, para la que se preparan muchos meses, es fácil intuir que un polizón desarrapado y bajo de salud, en pocas horas se ha extenuado o prefiere el suicidio cómo mal menor. La actitud de agazaparse vale para unos minutos pero no para meses...
Tampoco es afrontable que de una despensa estudiada para uno, de forma inesperada pueda servir para dos durante setenta días. Baste recordar en que condiciones llegó el inolvidable J.L Ugarte.
Que las anemias se puedan diagnosticar a distancia sin siquiera una analítica de sangre, de ser cierto, puede ahora acabar con las denostadas listas de espera en la sanidad, y que además una persona con anemia se pueda alzar en pie en las durísimas condiciones de similar viaje y alimentándose con liofilizados es algo digno de registrar en la lista de milagros.
La imágenes de la llegada sí reflejan la afición nacional que se prodiga en Francia a la vela y me hizo recordar la inolvidable experiencia vivida en 1978 en la salida de la Ruta del Ron, dónde al paso de la esclusa de los participantes para aprovechar la marea alta, miles de personas les aplaudían a las siete de la mañana, negra noche, niebla cerrada, y con un frío de órdago. Igual que en nuestro país...
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