con mal tiempo no se le puede negar la entrada a nadie, a no ser que sea un barco lo suficiente grande en cuyo caso está mejor fuera capeando; pero a barco pequeño...
una cosa es que estén todos los atraques ocupados, te quedas a vueltas en la dársena, fondeado en la mitad-mitad, amarrado donde sea..., entras de arribada y nadie tiene nada que decir más que echarte un capote y tú el derecho a tenerlo...
