Unas rondas-de cualquier cosa que no sea ni agua dulce ni de mar. Yo le tengo mucho respeto al mar por eso dosifico mucho el agua de mar. Imprescindible: para cocer marisco y en especial los percebes. En los EEUU me encontré lugares donde cuecen marisco en agua dulce: aun no les ha caido un rayo divino por tamana herejía- hay gente pá tó; aunque creo que estos frios brutales, huracanes y demás son avisos para que cambien. Agua dulce: imprescindible para lavarse (incluida la ensalada) y basta. Mezcla de agua de mar y dulce: estupenda para cocinar a bordo, desde espaguetis hasta arroces; cada cual que encuentre su proporción.
El agua, dulce o salada como homeopatía: fraude- simple y llanamente.
Y si es por historias podemos recordar como explicaba un autor gallego que al pescar los salmones en semana santa estos tenian los ojos húmedos de lágrimas de dolor por la muerte de Cristo cosa que probaba la autencidad del texto bíblico.
