Bueno, como no me gusta dejar las cosas a medias, finalmente acabé el relato de la travesía del Fortuna Extra Lights de Hamble a Barcelona:
El viento fue disminuyendo y enfilamos hacia Punta Tarifa.
A la puesta de sol oigo una conversación entre el Miguel, Álvaro y el tripulante misterioso (del que no recuerdo su nombre a pesar de que me dio su tarjeta personal). Habían decidido que desembarcaría en Gibraltar donde le esperaría un vehículo que lo llevaría al aeropuerto porque parece que ya no disponía de más tiempo libre para seguir navegando con nosotros.
Al amanecer del sexto día entramos en la bahía de Algeciras y oímos como están coordinando por radio con el muelle de combustibles para repostar coincidiendo con la marea alta, de otra forma el riesgo de tocar con la orza en el fondo era alto.
Atracamos y mientras llenamos el tanque de diésel se nos acerca una monovolumen y comienzan a sacar comida para que la cargásemos a bordo. Había de todo, incluso vino y jamón ibérico!
El tripulante misterioso comienza a despedirse de todos dándonos las gracias por los días tan emocionantes que ha pasado a bordo y nos invita a visitarle en Palma para navegar con él en su velero, un Swan de porte clásico. Se disculpó con nosotros por toda esa compra que encargó para el barco en Gibraltar, ya que con tantos purés y sopas no sabía si esas delicatesen nos iban a agradar o no.
Nuestras conclusiones fueron que seguramente debía de tratarse de un alto ejecutivo de Tabacalera que pidió venir embarcado y la dirección del proyecto nos lo “colocó”. Sin embargo he de decir que trabajó como el que más, incluso en los momentos más duros, con todas las funciones que le tocan a un tripulante cualquiera. Un tipo genial.
Zarpamos rápidamente mientras vemos alejarse la monovolumen y el coche con chófer que se llevó a nuestro compañero. Teníamos que remontar una meteo desfavorable hasta Barcelona en menos de cuatro días.
Ese tramo fue mucho más benévolo y solo nos preocupó no caer en pantanos de calma. El Fortuna navega más rápido ciñendo con una ligera brisa que a puro motor. Finalmente no nos fue tan mal con la meteo y pudimos navegar con todo el trapo pero amurando los spis asimétricos al casco en vez de al tangón.
Me parece recordar que llegamos en frente de las Costas del Garraf al octavo día de navegación. Estábamos verdaderamente asquerosos, sin demasiado aseo personal y sin afeitarnos, así que nos detuvimos delante de Garraf para pegarnos un baño en la mar y asearnos después un poco. Nos vestimos con nuestra “muda de la llegada” y entramos a puerto. La imagen es lo más importante para el sponsor!
En los días siguientes a nuestra llegada estuvimos dedicándonos a pasear a las autoridades por el frente marítimo de Barcelona durante las tardes, y a reparaciones y modificaciones por las mañanas. Solo nos quedaba las noches para disfrutar de la inmensa fiesta que se vivía en la ciudad Condal, tomada por delegaciones deportivas de todo el Mundo.
Unas

para todos!!