Hay otra manera, y posiblemente algunas mas, pero yo voy a comentar la que usaba para que la boya no se vuelva a ir abajo tras subirla, en el caso de que la cadena pese menos que el ancla.
Se trata de confeccionar un “tridente” con un tubo de inox, de un diámetro interior superior a la mena del cabo y de unos 10 cm. de largo. A este tubo, se le sueldan tres trozos de cabilla fina de la misma longitud, pero a un par de cm. se le dobla en un ángulo de 30 o 40 º.
Ese par de cm, son los que se sueldan en un extremo del tubo, de manera que se queden, los tres, equidistantes en la circunferencia del tubo y abiertos.
Este artilugio, se pasa por el cabo, antes de hacer la gaza, de unión con la cadena, o por la parte de atrás si tenemos un guardacabos ya puesto (es un coñazo, pero tampoco se hace todos los días, ya que lo dejamos siempre) dejándolo con las cabillas abiertas hacia el ancla. La cadena hará de tope por un lado y un simple nudo al cabo, por el otro.
Cuando larguemos el ancla, no podemos tirar la boya al agua hasta que no haya pasado la cadena y este chisme por la anilla. O si ponéis la boya una vez fondeados.. no hay problema.
Ahora subimos el ancla, como ya sabemos, navegando en el sentido opuesto a como nos “llamaba “ el cabo y tirándole desde donde a cada uno le salga de los guebos.
La anilla se deslizará por el cabo, llegara al “tridente”, que pasará sin pegas. Llegando hasta el ancla.
Al parar, la gravedad actuara, y el ancla querrá irse para el fondo, pero al retroceder la anilla por la cadena, es encontrara con las cabillas, y se quedara enganchada. Y el propio peso del fondeo, al quedar colgando de la boya, la sujeta de sobra para que no se salga.
Maneras de hacer las cosas… hay muuuchas. Y que dan resultado desde hace muuuuchos años, … A ver si ahora pretendemos inventar la pólvora.
