No recuerdo que ninguno de los consumados vueltamundistas que fueron admirados como auténticos atletas, haya intentado similar prueba más allá de los sesenta y tantos años. Resultan ilustrativos los sufrimientos del admirado J.L. Ugarte con una trayectoria, preparación y experiencia fuera de la menor duda, o baste con recordar cómo el patrón del Flyer, Cornelius Van Rietschoten ,que no era ya un crío en sus últimas participaciones, llegaba "tocado" pese a la ayuda de una tripulación profesional de primer orden; o a que punto se especuló la influencia de la edad en el trágico accidente de Eric Tabarly, experto dónde los hubiera y fuerte como un roble.
Pienso que el proyecto de ese navegante parece obedecer a una forma curiosa de querer acabar con su vida, que ningún cálculo puede llevarnos a que solo contaba entre un 3%y un 5% de probabilidades de fracaso...
Lo que parece evidente es que con las costillas rotas y un brazo roto, condiciones de temporal y 76 años a cuestas, el único reto actual es tratar de recuperarle con vida y que se le haya olvidado el proyecto de embarcar a su esposa, ya que parece evidente que esa aventura, por llamarla de alguna forma, ha terminado indefectiblemente.
Mis mejores deseos de que le recuperen cuanto antes.
Saludos
